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Editorial
LOM publicará próximamente un quinto libro
de David Rosenmann-Taub. Poeta hermético y profundo,
hay quienes lo consideran un firme candidato al Premio Nacional
de Literatura.
Es
probable que la única
manera de amar verdaderamente un poema sea (no obstante el
descrédito pedagógico del método) memorizándolo.
Así se apodera uno de él, pero también él
de uno. Como cierta música, ciertas palabras se infiltran
en nosotros y no es raro descubrirse, en determinados momentos,
tarareando aquélla o musitando, a solas, éstas.
La lengua inglesa lo sabe: algo "de memoria" es algo "by
heart",
literalmente, cerca del corazón.
Quien
haya sentido el deslumbramiento de Cortejo
y Epinicio,
de David Rosenmann-Taub, de seguro no podrá - al pasar por
Echaurren - evitar repetirse: "Echaurren,
calle dormida, / Echaurren, calle sonámbula: / que no enturbie tus veredas
/ el barro de mis pisadas". O en la añoranza
o entrega amorosa: "No es
bastante tu cuerpo: deseo tu deseo". Quizá no
volverá a
mirar las plantas de achiras sin inquietud ("¡Salvaje,
salvaje rumor!")
u oír
una canción de cuna sin un pálpito lúgubre (se canta a
un niño, un hijo, muerto).
Cuando
en 1949 apareció Cortejo y Epinicio, Rosenmann-Taub
tuvo lectores entusiastas -entre ellos, Alone- y siguió teniéndolos
con sus posteriores publicaciones. En Los Surcos Inundados (1951) y La
Enredadera del Júbilo(1952) ellos encontrarían la misma voz personal, a veces desesperada,
la misma intensidad. Pero desde entonces, se abre un largo período de
silencio, sólo interrumpido por la publicación de un pequeño
cuaderno en 1962. Trabajando para mantener a su familia, escribe pero no publica,
y se transforma en una suerte de enigma en torno al cual circulan diversas historias:
que alguna vez, otros poetas intentaron atacarlo; que su labor poética,
acumulada durante años, le fue robada; que es becado por una Fundación
de Estudios Orientales; que él no existe (sería un pseudónimo
o heterónimo de algún otro escritor). Algunas son ciertas, otras
no. Por de pronto, existe, aunque por entonces comienza a alejarse, poco a poco,
de Chile. Desde 1976 viaja bastante -publica algunos libros en Buenos Aires-
por Europa, Sudamérica y Estados Unidos, donde, en 1985, se establece.
Su
desaparición de Chile podría haber sido completa, pero el año
2002, Editorial LOM comienza a publicar su obra. Primero, Cortejo
y Epinicio,
luego El Mensajero, El Cielo en la Fuente / La
Mañana Eterna, País
Más Allá y, próximamente, Poesiectomía.
Los que hayan memorizado poemas de Cortejo
y Epinicio, se encontrarán
con que LOM ha publicado una nueva edición, y en cierta forma, es otro
libro: "No es bastante tu cuerpo: deseo tu
deseo" se
ha transformado en "Mansión,
Gracia, Verano: deseo tu deseo". También han cambiado los poemas sobre
la calle Echaurren o sobre las achiras... Rosenmann-Taub introdujo algún
poema, cambió unas palabras en unos pero bastantes más en otros.
Varios de ellos se redujeron a la mitad. Una labor de concentración semejante
se aprecia en sus otros libros y los versos pueden reducirse a una o dos palabras,
como chispazos absortos. No es tan extraño encontrar poemas como este
de País Más Allá: "Pestillo/ sinuoso. Tajo / temerario.
Ligas / de astucia. / Jolgorio./ Césped. / Escotes / de hontanar. / ¿Carne?".
Si
alguien pudo dudar en cierto momento de la existencia de Rosenmann-Taub,
ahora no le faltarían razones. Vive apartado, lejos de todo y de casi todos,
no viaja ni aparece en público. Incluso el método de entrevista
es a través de una, digamos, "médium", a quien hay que enviarle
las preguntas y quien envía las respuestas -oraculares y enfáticas-
del poeta.
Al
parecer, tiene usted un proyecto o una obra en marcha que agrega
volúmenes
a los ya publicados y prepara otros. ¿Podría indicar brevemente
cómo se configura ese proyecto u obra? ¿Cómo se integrarían,
de hacerlo, sus otros libros publicados en Chile antes de partir: Los
Surcos Inundados y La Enredadera del Júbilo?
"Siempre
he tenido obra en marcha. Desde muy pequeño, supe cuán
errónea es la improvisación, porque la asumiría factible,
en caso de acertar. La casualidad es el creador, no yo. Arte exige mi voluntad.
Otra cosa
es que la obra parezca realizada sin esfuerzo, o sea, con el esfuerzo de la
naturaleza. La naturaleza tiene conciencia a su manera: una piedra, una fruta,
son el producto de una intensísima elaboración.
Para que
una obra sea natural, no puede ser improvisada. Jamás voy al
papel sin haber meditado lo que voy a escribir. De lo contrario, no tendría
respeto por el acto mismo y, si se lo diera a leer a otro, constituiría
una falta de respeto hacia ese lector.
A estas
alturas, en mi cabeza las obras están terminadas. No agrego volúmenes. Cortejo
y Epinicio consta
de cuatro volúmenes, de los que han sido publicados
sólo dos. Los Surcos Inundados son varios volúmenes
en los que he querido utilizar formas musicales establecidas. La Enredadera
del Júbiloes el primer capítulo de El
Secreto. Hay muchos otros libros de los que
no he publicado aún ni siquiera el primer volumen.
Mi situación es similar a la de un padre que tiene numerosos hijos: ¿dedicarse
a uno y dejar hambrientos a los demás? Doy de comer a todos mis libros".
Usted
se marchó de Chile con una beca de la Oriental Studies Foundation.
Vicente Mengod, al comentar Los Surcos Inundados, habló de
un misticismo, al parecer de raíces esotéricas. En El
Mensajero dice: "Por
resultado, versos: / paráfrasis de Dios". ¿Existe alguna concepción
religiosa o mística identificable en su obra?
"Chile
está conmigo: no lo he abandonado, ni lo abandonaré.
Mi
obra no tiene nada que ver con esoterismo. Para mí, Dios
no es fenómeno
religioso, ni siquiera lo asocio a la religión. Cuando me refiero a árboles,
no hago botánica. Cuando aludo al cuerpo humano, no pretendo anatomía
o biología".
Hace muchos
años, conversando con Georg Nicolai, me dijo: 'Usted hace
lo mismo que yo: usted está dedicado al arte, y yo, a la ciencia: estamos
dedicados a lo mismo'.
Y el honesto
misticismo es experiencia: respuesta a posteriori, no a priori.
La acotación
de El
Mensajero alude a la capacidad de crear".
El vocabulario
de sus libros es riquísimo. ¿El
suyo es con o sin diccionario?
"¿Cómo
un escritor va a detestar los diccionarios? Los diccionarios,
en general, son el resultado de la colaboración de numerosos individuos;
de ahí, el riesgo: la preparación de los individuos es muy irregular.
Los diccionarios atesoran suspenso constante. Demandan del lector la desconfianza.
La información no puede nunca ser sólo de una enciclopedia o
de un diccionario. Al lado de explicaciones brillantes surgen afirmaciones
equivocadas y contradicciones.
Cuando
estoy en el poema, la etapa de los diccionarios y de la investigación
ya se encuentra muy lejana. Si me atrae una determinada materia, todo lo que
tiene que ver con esa materia me parece útil. Y los diccionarios son
menos que el principio.
Usted
emplea el término "riquísimo". Ni riqueza, ni pobreza: tengo
mi lenguaje. Llega un momento en que las palabras toman su lugar. No dependo
de la casa o época en que me toca vivir. El lenguaje actual es un aspecto
del lenguaje. Escribo para ayer, hoy y mañana. De lo contrario, no escribiría.
¿La
poesía? Relámpago
conceptual, visual y sonoro; incluso el silencio le es fundamental. He grabado País
Más
Allá, El
Cielo en la Fuente y La Mañana Eterna, completos. No los he recitado,
los he dicho. Le afirmaría lo mismo respecto de la versión de
Richter de la Appassionata: él no la interpreta, la dice".
"Cuán
esquivos, / mis trazos". Ante su poesía algo hermética, ¿hay
una labor del lector?
"Si
usted se expresa con responsable precisión, tendrá que
repetir la frase muchas veces para que se la entiendan. Al entrar
a un cuarto muy iluminado, tendemos a cerrar los ojos: obviamente,
por el exceso de luz.
Cualquier
texto serio requiere atención: si hubo esfuerzo en el autor,
es indispensable esfuerzo en el lector. Autor y lector comunicados por mutuo
talento: la percepción de la obra y la propia obra, en equilibrio. ¿Cómo
va a ser posible que un poema, escrito de acuerdo a la voluntad y al sentido
que le da el poeta - meses, años de reflexión - sea absorbido
por el lector en una rápida lectura? Una cosa: leer. Otra: digerir lo
leído.
Escritores
considerados oscuros no hace mucho tiempo, como James Joyce, Virginia Woolf,
hoy se leen. Y escritores que pecaban de claros, como May Sinclair o A.J. Cronin,
han dejado de ser leídos".
Entiendo
que usted ha escrito un comentario a El Cielo en
la Fuente, donde
se lee: "cabalgaré, cendal deslizamiento, / por veinte siglos y veinte
mañanas". El libro se compone de veinte poemas o apartados. ¿Hay
alguna relación con los veinte siglos? ¿Hasta qué punto
es necesaria una interpretación?
"Los
libros de Cervantes son, en apariencia, fáciles. Sin embargo,
ha habido muchas explicaciones. Todo depende de la cultura, la
curiosidad, la sensibilidad del lector.
Mi
comentario del libro El
Cielo en la Fuente es para evitar 'interpretaciones'.
Por supuesto,
hay una relación entre los veinte capítulos y los
veinte siglos. El libro fue escrito aproximadamente veinte siglos después
del asesinato de Cristo. Aunque ése no es el único nivel de sentido
de veinte".
La
reescritura, ¿es una forma de corrección? Comparando la edición
publicada por Cruz del Sur de Cortejo y Epinicio y la publicada
por LOM, hay diferencias menores y mayores. ¿A qué criterios
responden esos cambios?
"No
corrijo. Trato de ser fiel a lo que quiero decir. La situación
es más trascendente: el poema se queja: "No soy así;
esto me sobra".
Cada poema tiene su ley, su particular universo.
Rara vez,
en la vida diaria, nos perfeccionamos en algún aspecto hasta
quedar satisfechos. El artista, en su obra, compensa esta insatisfacción. ¡Qué lástima
que la conducta del hombre no esté en manos de un artista de veras!"
Un
verso de Los Surcos Inundados: "Donde muere la música, otra vez
las palabras". ¿Qué significa para usted la música y cómo
se vincula con la poesía? Por otra parte, entiendo que ha grabado privadamente
parte o toda su obra pianística.
"La
alteración de las palabras de Heine tiene por objeto manifestar
que la música es un lenguaje como cualquier otro lenguaje.
Cuando la música
es música, es poesía. Cuando la poesía es poesía,
es música.
Grabar
para mí es como publicar: proteger la exactitud tanto de los textos
poéticos como pianísticos".
Poesiectomía. ¿Podría
explicar este título, con
resonancias de análisis quirúrgico?
"Se
trata de ablación -ectomía- de la conciencia: extirpar
para investigar. Abrir para iluminar, para constatar. Preguntar
y preguntar hasta obtener respuestas que provocarán más
preguntas y más respuestas
y más preguntas, hasta alcanzar la nada, pues todo es manifestación
de nada.
No estoy
de acuerdo con la concepción de ser y nada, ya que el ser es
una manifestación, una de tantas, de la nada. Los conceptos de principio
y de final responden sólo a la idea de ser".
Entiendo
que sus poemas tienen partituras. ¿Las incluye este libro? ¿Existe
cierta "libertad del intérprete", como supuestamente existe en la música,
en su poesía?
"No
puedo entender un poema que no tenga su partitura, porque la
sustancia rítmica
es esencial para el contexto: todo es ritmo. Poesía es un fenómeno
rítmico-linguístico.
La publicación
del libro Poesiectomía no incluye las partituras
de los poemas.
¿Libertad
del intérprete en la música? Esto se debe a la
incapacidad de entender el contexto. Si se lo entiende, no se trata de libertad,
sino de exactitud del intérprete. ¿La fiesta de un verdadero "intérprete"?
Su oportuna esclavitud.
Para
evitar la 'interpretación' de mi música para piano, he preferido
grabarla yo".
El
subtítulo del libro es "Epidramas de Vigencia Privada". ¿Cuánto
hay de trasunto de su experiencia personal en sus poemas? Pienso en la figura
de sus padres en País Más Allá, o en la muerte
del hijo, presente en Cortejo y Epinicio y en Los Surcos
Inundados...
"Vigencia
Privada: he tomado mi persona como punto referencial. En los
otros volúmenes de Epidramas, aún inéditos,
el punto referencial es yo en los otros, para obligarme a dar
un juicio; he tomado en consideración
el mundo que me rodea y, a la vez, mi visión del pasado y mi concepción
del futuro. En Vigencia Privada me juzgo; en los otros Epidramas:
juzgo el juicio de los demás.
País
Más Allá,
Cortejo y Epinicio, Los Surcos Inundados son el trasunto de mi experiencia
y mi experimentar la experiencia de los seres que amo: mi vivir.
Epigramas:
textos breves, livianos. He creado el término epidramas: textos
breves, pero no livianos: dramas que duran segundos eternos".
DATOS Y HOMENAJE
David
Rosenmann-Taub nació en Santiago en 1927. Su primer libro fue Cortejo
y Epinicio (1949). Desde entonces, Rosenmann-Taub ha publicado más de
diez volúmenes de poesía. El año 2000 se establece la Fundación
Corda para preservar su obra y desde el año 2002, LOM Ediciones comenzó a
publicarla en Chile. Rosenmann-Taub reside en Estados Unidos, donde escribe,
compone música y dibuja.
El
lanzamiento de Poesiectomía será un homenaje a Rosenmann-Taub,
en el que 14 jóvenes poetas chilenos abordarán en diferentes formatos
textos del poeta. El lanzamiento-homenaje será el día 4 de diciembre
en el Café Literario de Providencia, a las 19 horas. El libro será presentado
por Naín Nómez y los poetas del homenaje serán: Andrés
Anwandter, Gustavo Barrera, Ana María Briede, David Bustos, Felipe Cussen,
Kurt Folch, Alejandra González, Martin Gubbins, Mendez & Méndez,
David Preiss, Juan Cristóbal Romero, Rafael Rubio, Felipe Ruiz, Feisal
Sukni.
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POEMAS
DE POESIECTOMÍA
XVIII
¡Aquel día, aquel día!
¿Un día
llegaría
el día que anhelábamos,
tras incontables rondas de añoluces,
hasta nosotros?
Y, al fin,
al fin, aquí,
nuestro, recóndito,
su radiante cardumen,
tal como lo anhelábamos,
paladín,
¡por un día!
LXXI
Te alabo. Te repudio.
No discutes. No buscas.
No creces. Te derrumbas.
Honor a ti, montón en orden: muro.
XCII
Me prolongo en el lecho.
Las rapideces, lentas.
«El lápiz», ruego, a tientas.
Escribo: «Escribo.» Y fecho.
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